Una tarde de primavera como hoy, bien merece la pena visitar este jardín .
Huerto donde los enamorados se daban cita, para ocultar sus amorios y desventuras. Situado sobre la antigua muralla ,observado por el Tormes y las catedrales, fieles y silenciosos visionarios del amor. te transporta a una época medieval, su pozo donde pides deseos de amor eterno, reconditas estancias portadoras de intimidad y silencio, hacen retroceder el reloj a tiempos pasados, pero eternamente presentes.
Donde se mezcla el romanticismo, amor, naturaleza, encontrarse apartado del transito, todo ello hace que te sientas en un lugar inolvidable.
